Sí, también salgo los miércoles

Me encontraba yo tranquilamente descansando en el sofá de una tarde/noche de compras en el Ikea, que por cierto 'Ikea nunca mais' que es más sanchiguarro todavía que el hipercor-al-laíto. Como todos los miércoles, me entretenía viendo al Doctor Vilches hacer de matasanos en 'Urgencias españolas'; en un momento de publicidad mi teléfono sonó. Era el hombre sueño, que me venía a recoger a casa, que no tenía excusa, que me animara, que lo íbamos a dar todo. Entre bostezos le contesté que sólo un rato, que yo mañana tenía que trabajar, que me volvería pronto... Los cojones treinta y tres.

Empezamos como siempre en el lejano oeste, que ya sabéis que entre semana es la mejor opción por precio y por tranquilidad. Cuando me quise dar cuenta ya llevábamos cuatro rondas de cerveza y ya no nos podía parar nadie. Fuimos a la botellita y estuvimos dándolo todo con el gran grupo 'A dos velas' que amenizaron nuestras copas y nuestros bailes con grandes canciones de José Manuel Soto entre otros. Es altamente recomendable la botellita los miércoles con sus noches de flamenquito; aunque nosotros decimos que son noches de Farruquito por nuestro arte de bailar, el bien llamado 'Sevillana a lo kill bill'. En ese momento recibimos otra llamada.

Era la prima del hombre sueño que estaban en el Chester, que nos pasáramos. Como eran chatis y el número de hembras era igual al de machos (un día voy a contar experiencias pasadas, antes de que existiera este, vuestro blog; como aquella vez que enfundados en un traje de esmoquin fuimos invitados los mismos integrantes que esta noche que narro ahora a una fiesta de racio abolengo) no podíamos negarnos. Llegamos al Chester que por cierto estaba petado. El chester que sí que es un bar raro de cojones estaba en 'Modo trepacocos on'. Las chatis estaban asustadas con las cosas que rondaban por allí. Nos tomamos la copa de rigor, me defendí estoícamente de una mujer pide-tabaco y en una decisión estúpida volvimos a la botellita. Las chicas eran muy majas y las roneamos bastante bien a mi parecer.

Cuando me quise dar cuenta estábamos los seis pedosos haciendo un 'dancing with the chófer' alredededor del coche y eran las seis y pico de la mañana. Joder que entro a trabajar dentro de 3 horas. Sólo llegué media hora tarde y, dentro de lo que cabe, rendí bastante bien.

Mientras escribo estoy escuchando: 'A dos velas - A dó velá te vá a quedá' en mi mente.

Malditas caipirinhas

De vez en cuando hay que hacer borrachera de investigación e ir a sitios nuevos e interesantes. Ayer me invitaron (palabras textuales) a una fiesta brasileña. En realidad era el cumpleaños de un brasileño amigo de, diré que un amigo porque ahora no se me ocurre un nick para ocultar su identidad pertinentemente y lo celebraba en un bar brasileño que se llama Brasileirinho y está en la Plaza de Cristino Martos enfrente de la Plaza de los Cubos subiendo una escalinata.

El bar mola mucho. Hay música brasileña y es ideal para tomar algo tranquilamente y estar con los amigos teniendo una bonita conversación rara. Además ponen comida típica de tan bonita tierra. Divertidísimo. Muy recomendable. Para variar me pasé con las caipirinhas que entran muy bien, muy rápido. Pero amigos, son silenciosas pero mortales. Cuando me di cuenta estaba bebiendo Brahma (cerveza típica de allí) como un cosaco y bastante tuneado.

Después de eso tuvimos que ir a Ricorda (c/ Guzmán el Bueno) que es un bar bonito y que además a mi me gusta porque hay gente mayor y me da por pensar que cuando tenga treinta y cinco o cuarenta años seguirá habiendo bares raros que visitar. Y luego fuimos a La Sal, un bar muy bonito para gente un poco más joven que está justo al lado. Y allí nos encontramos con las amigas de 'La de verde era una borde' (experiencia rara que olvidé contar en este blog) y estuvimos parlando bebiendo y... Cuando nos dimos cuenta eran las seis de la mañana y estábamos bastante alcoholizados... Joder esto no es vida! ¿O sí? >:-)

Mientras escribo esto estoy escuchando: Estopa - La raja de tu falda.

Aquí hay mucho bofetón

Por si no lo he dicho suficientes veces, los Jueves (apodados por mi como los 'Juebebes') son los días más bonitos e interesantes para salir porque salen los auténticos borrachos profesionales entre los que tengo el honor de encontrarme.

Las aventuras de este Juebebes me llevaron en primera instancia a 'Las copas de Europa', bar que ya ha sido comentado en diversas ocasiones; donde se crearon las grandes grases como: "Malú, ponme un Cola-Cao" o "Por favor, ¿me pone un bollo más café?" Después del pertinente 'tuneo', nuestro viaje nos llevó hasta Bisú (calle Santísima Trinidad esquina Cea Bermúdez); íbamos invitados por una tal Leticia (sin Z; ni P). Nada más llegar tuve que decir la gran frase de: "Mi reino por un chaleco de bailar bien" debido a que en la puerta había unos cochazos tremendos como Ferraris, Porsches y Mercedes (¿Qué pasa? ¿Qué los regalan? ¿Qué yogures toma todo el mundo que yo no los tomo y a mi no me tocan?)

La calificación del garito es la siguiente: Puta mierda. Ya nada más entrar empecé a sospechar. El de la puerta parecía que nos hacía un favor dejándonos entrar. Gracias Leticia, entré por ti y ni siquiera te dije hola, ni te conocí ni creo que nunca te conozca. Entramos y había unos viejunos y luego chatis muy buenorras. De repente me di cuenta de que había demasiada gente. El sitio no era muy grande y había demasiado "Aparento más de lo que soy". De repente vi pasar a una cebra y como no la tuve que intentar cazar. No conseguí mucho porque a los siete milisegundos ya la estaban roneando veintisiete metro-pijo-sexuales.

El momento raro de la noche fué cuando me di cuenta de que había demasiados charcos de orina femenina en una zona. A lo lejos atisbé a Dani del Canto del loco (o gruñido del tarao) y en ese momento pusieron su canción de 'Zapatillas'. Canción que, como estaréis cansado de escuchar, trata de que no le dejan entrar en un garito pijo con zapatillas, lo cual es cuanto menos peculiar. Por cierto llevaba zapatillas. ¿Y qué hace una persona cuando ponen una canción suya en una discoteca? Ya lo explicaron los hombres G en su bonita canción del 'ataque de las chicas cocodrilo'.

Y cuando ya tenía suficiente material para calificar como deleznable el garito en cuestión, que quedaban 6 horas para entrar a trabajar y el precio de nueve euros por una copa decidimos retirarnos; no sin antes hacer una pertinente visita a los baños (los baños de los sitios pijos son sacados de revistas de decoración) el amigo Canapé y yo estábamos aliviándonos cuando entre nosotros apareció Dani también aliviándose y de repente dice: "Aquí hay mucho tonto. Aquí hay mucho bofetón" a sus esbirros que le reían las gracias para que él les deje ir con ellos y así a lo mejor se comen las sobras de los tangas de las golfas. Cuando estábamos saliendo Canapé y yo del baño pasando delante de sus secuaces dice Canapé: "Sí sí muchísimo" a lo cual yo contesté: "Demasiado".

Mientras escribo esto estoy escuchando: Mecano - Aire, Ella baila sola - Ella baila sola y Rosario - Sabor Sabor.

Doctor, doctor...

Que cada vez que hay un puente me paso todos los días borracho.

El Jueves pedo en una casa aleatoria, el Viernes pedo en Alcorcón con lluvia viendo este grupo y el Sábado pedo en otra casa aleatoria.

Doctor, doctor... Que no soy yo, que son los bares que están por todas partes y todos son raros. ¿Que por qué son raros? Hombre, fíjese, pasa cada cosa... ¿Que qué cosa? Y yo que sé, si no me acuerdo, y si me acordara, preferiría no hacerlo; tengo la sensación de que la vida pasa por encima de mi; no yo por ella.

No me siga preguntando, que al final esto va a parecer un weblog de esos que la gente parece que se va a suicidar de un momento a otro, en vivo y en directo; eso sí, antes de nada escribiendo una bonita poesía. Tampoco quiero que sea de esos de 'Odio a todo el mundo, si fuese un dictador y tuviese napalm limpiaría el planeta', ni tampoco de esos que van de 'Pobre de mi! Soy un desgraciado'.

Doctor, doctor... ¿Por qué le cuento todo esto? Pues cojones, para que haga algo... Que a mi ya no me hacen caso.

Mientras escribo esto, estoy escuchando: Avril Lavigne - Sk8er Boi.

Que no falte humo

Este fin de semana he tenido el privilegio de ser invitado a la fiesta. Y digo la fiesta y digo bien. El nombre de la fiesta no podía ser otro que el de: 'Playboy Mansion Party' ¿En qué consiste? Sigue leyendo.

En la preciosa villa de Navalafuente, cerca del lugar apodado por mi como El Festicabra, ha tenido suceso la mayor fiesta pensada en mucho tiempo. En un paraje único; véase, una mansión parecida a la de la serie de 'Falcon Crest' con su finca, sus árboles, su piscina, su carpa, y su parking con la letra 'P' de parking, se reúne lo mejor de cada casa incluído el extranjero. Personas con ciertas inquietudes culturales y creativas que exponen su trabajo mediante la música tan bien reproducida por el equipo de música de nosécuántos wattios alquilado, los proyectores de luz, necesarios para darle cierto carácter multimedia, y las aportaciones de los artistas.

Tal vez el nombre de Playboy Mansion Party sea un tanto desacertado, yo lo hubiera llamado Penis Mansion Party debido a que el número de chicas era tres; aunque el último día hubo alguna que otra aparición que no debe ser tomada en consideración.

Liricismos aparte y ahora que ya está hecha la debida explicación paso a narrar al estilo que bar más raro la fiesta.

Según llegué ya estaba ligeramente ebrio, el día se hacía largo debido a que mi aportación cultural es casi nula; yo sólo sé que una cosa me gusta o me disgusta y no sé muy bien por qué o si realmente lo que me gusta es bueno o malo. El primer día, Jueves, fué un poco fiasco debido a que la cena (sí, también nos daban de comer en la finca de menú gracias a aquel bar de Valdemanco de menú del día) llegó demasiado tarde y que cuando estábamos a punto de empezar a darlo todo como los grandes se puso en funcionamiento el riego automático mojando todos los cacharros que no sé para qué valen muy bien pero que seguro que mojados no funcionan muy bien. Tranquilos, no se estropeó nada sólo hubo que esperar a que se secaran.

Al siguiente día y con la lección aprendida comenzó lo divertido donde DeJota Torriffel, Deejay CaféOlé y DeJota Canapé nos pusieron esos temas que tanto nos gustan y que nos hacen darlo todo. Cuando me quise dar cuenta estaba en la piscina a las 5 de la mañana y con un frío horrible (gracias agua de pozo venida de la sierra norte de Madrid) bailando y tomando copas mil.

El último día, es decir, el sábado y con bastantes lecciones aprendidas como por ejemplo no bañarse de noche que te mueres, no beber mucho que te mueres, no darlo todo todo el rato que te mueres, nos dieron las 7 y pico de la mañana bailando al alba gracias a Maykel Knyft y sus temas que tanto nos gustan.

Y ahora paso a escribir esas cosas que os gustan, las cosas raras que distinguen este web log de los demás y que son de las que me acuerdo ahora.

En un momento de la noche se estropea la música y nosotros como buenos gambiteros que somos nos ponemos a cantar la canción que llevamos en nuestro móvil multimedia a grito pelado. Dejota CaféOlé: "Si montamos esto sin música, ya con música la liamos parda". Hubo una performance de unos extranjeros que mediante dos Nintendo DS y una Pocket PC hacían música en directo. Personaje aleatorio de la noche: "Anda si tu eres el de Qué bar más raro". En un momento de apuro alcoholico se acaba el ron y se lo digo a SML (por fin le conozco) en breve aparece con una botella de ron y me dice: "Que no te falte ron, que no te falte de nada". Maykel Knyft y su máquina de humo mientras decía: "Que no falte humo". Estando en la carpa-dormitorio por la noche había uno que roncaba como un campeón y se acerca La Ley y le dice: "¡Oye! ¿No te sabes la de 'Campanera'?

En resumen, una gran idea muy bien llevada a la práctica gracias a la organización. Muchas gracias por darme el privilegio de estar allí aunque mi aportación sea nula si no es por mi arte a la hora de levantar el codo y de bailar como un loco.

Mientras escribo esto, estoy escuchando: María Isabel vs Little Bitchard - Antes a deepness que in the sky.

¡Qué mar más raro!

Me meto un ajo por ahí (Empanadilla a ErNanu). Lo que va a molar Empanadilla cuando aprenda a chuparla. Todas las putas quieren un happy meal. Empanadilla: Hemos hecho botellón con mi padre. Alli no ponen comisarías, alli ponen misiones. Llevaba una camisa hawaiana, o sea, de estas de gordos. Julki con la mano en la polla: "Todas no son putas". Hombre sueño: "Sólo las impares." Si es que nos provocan desde pequeñitos. Yo con ropa gano mucho. Estaba pensando si eras Farruquito o Steven Seagal... ¡Farruquito Seagal! Tampoco es que te la folles, que tiene 4 años. Los helados de ahora es pa que les enseñen a chupar. "Es que a todo..." "Sé lo que vives". Porque tu hermano y la empanadilla han hecho empanadillitas. Porque las pruebas de embarazo son como las nominaciones de gran hermano. Voy a aprovechar ahora que tengo tetas. Es para airearme el chichi. Se me ha puesto morcillona sólo con ir al baño. Que se quede todo dentro, que hay algunas que lo escupen. Yo follo menos que Los Ropper. "¡Qué de amor! Yo ya he tenido orgasmos." No se pueden añadir más notas.

Explicación: Este fin de semana me he desplazado en mis viajes alcohólicos por la bonita villa de Marbella, ese trozo de cielo que hay en el sur de España. Aparte de estar alojado en el mejor sitio posible y de estar con un gran grupo donde se reunía lo mejor de cada casa, me lo he pasado genial. Hubo grandes momentos que tuve que apuntar en el móvil para poder plasmarlos ante vosotros, mis, cada vez más numerosos, lectores.

Mi momento estelar: Al ir a entrar a un sitio nos dicen los de la puerta que no podemos pasar. Enfadados y pensando que no nos íbamos a casa ni a la de 3 se nos ocurre a ErNanu y a mi decirles que nos dieran una hoja de reclamaciones. Cuando creíamos que nos iban a hinchar a ostias nos dicen que hay un cartel con un teléfono donde podemos llamar. Reconstruímos el cartel y adiviné un teléfono móvil al cual raudo y veloz llamé.

En eso me cogen el teléfono y saludo pertinentemente. Me pregunta que dónde estoy. Le digo que en la puerta a mi interlocutor y que no me dejan pasar. Entonces me pregunta que quién soy y le contesto que Julkito. A lo cual me vuelve a preguntar que qué Julkito. Y ya cansado le digo: "Julkito hombre. De Madrid de toda la vida" (A ver que le iba a decir si no). Me vuelve a preguntar que donde estoy. Le digo que en la puerta y el me dice que está arriba y entonces miro arriba y veo a un negro hablando por el móvil. Y le digo con toda mi cara que no me dejan pasar. En eso el negro llama a los gorilas y les dice que nos dejen pasar. Total, que entramos no sin antes negociar el número de copas y entradas con la rusa que las vendía. Como los grandes.

Así es como se crean las leyendas...

Mientras escribo esto estoy escuchando: Technotronic - Pump up the jam.

Kalahari: El paraíso de las tetas de goma

Quiero compartir con vosotros, queridísimos y amados lectores, y a falta de la entrada del sónar que empiezo a sospechar que Maykel Knyft ha abandonado, mi último descubrimiento en lo que se refiere a bares raros. El Kalahari.

El Kalahari es una terraza-restaurante-bar (es imposible decir todo esto junto sin ahogarse o descojonarse) que está en el Centro Comercial La Moraleja Green, en la parte nueva que algún ávido especulador amplió. Tiene así un rollo entre chill-out, jausero de buen rollo, pijipi con titulitis "no he escuchado tu llamada porque lo tenía en silencio que estaba en misa", gafipastero soy el más alternativo-grunge del corte inglés "el año pasado escuchaba Pearl Jam y llevaba el pelo largo", con tumbonas. Las copas están de precio bien siempre que no pidas exquisiteces como el Cacique 500 y diréis: "¡Pos vaya! Otra terraza más. ¿Qué tiene de raro?"

Aquí es donde aparezco yo con mi experimentada visión. Una vez comienzas a fijarte en las hembras que acuden al susodicho sitio sólo puedes decir: "¡Ostia! ¡Qué tetas!" Comienzas a mirar ya descaradamente a todas las hembras de tu alrededor y te das cuenta de que todas, todas, todas las tetas son de goma. Perfectamente colocadas en su sitio, grandes, turgentes y llevadas por mujeres con cara de alegría.

Vamos que si pusieran un detector de silicona a la entrada el cacharro no pararía de pitar con ritmo de: "Pisaaaa! Pisaaaa! Moreeeena! Que un relicario, que un relicaaariooo..." Eso sí en melodía polifónica ya que el bar está bastante bien montado, está regular atendido como casi todas las terrazas, la música está bien y se está muy tranquilito y a gusto.

No quiero despedirme sin antes pedir perdón a aquellos lectores que leyendo esta entrada se hayan sentido ofendidos bien por tener las tetas de goma (mandadme un mail, chaaatis) o por llevar gafas de pasta, ser de la parte ultra electrónicos radicales libres (Ni siquiera conocéis la canción de "Los niños en el parque") y decir ser alternativos (yo sólo describo, no juzgo)

Mientras escribo esto, estoy escuchando: Coti, Julieta Venegas, Paulina Rubio (Y El Fary a los coros y Paco Pil disfrazado de "La Vaca que baila" haciendo de performer) - Nada de esto.

PD: Maykel, gracias por tus aportaciones a esta y futuras entradas.

¡Qué pub más raro!

Subtítulo 1: The London Chronicles.

Subtítulo 2: Una serie de catastróficas desdichas.

Está claro que cada día creo más en el destino. Cuando una cosa no debe hacerse parece que el destino, la suerte, cualquier divinidad o ponga aquí su creencia favorita nos manda señales de aviso o algo por el estilo. Londres y yo somos claramente incompatibles; parece que todas las aventuras cuyo destino es Londres en mi vida acaban mal. Incluso en una vida pasada, tuve que anular un viaje pagado.

Todo parecía empezar bien cuando en el momento de embarcar me dicen que no voy con el resto de los mortales si no que voy en clase business porque sí, porque molo. Eso, cabrones se dice antes que así me podía ido a la Sala VIP del aeropuerto y enchuzarme como los campeones.

Imagen: Julkito con sus pantalones cortos y su camiseta roída con pinta de turista, en un avión rodeado de personas con trajes hablando en perfecto inglés mientras recordaba cuando fué la última vez que voló con cierto acojone en el cuerpo. En ese momento habla el capitán: "Chatos que despegamos" Se empieza a mover, para y vuelve a decir: "Apaguen los teléfonos móviles que no me funcionan los aparatos" Todo el mundo empieza a comentar: "Si ya los tenemos apagados" y va el capitán y dice: "Pues nos vamos al hangar para que comprueben los sistemas". Estupendo, vienen a ver el avión; nada que nos devuelven a la zona de embarque. A todo esto, el avión lleno de chavales que van a estudiar inglés. Se viven momentos angustiosos de los chavales en el avión. Lloros, caras de susto y algún que otro comentario fuera de lugar como por ejemplo: "A ver si va a haber una bomba"

Una hora después nos vuelven a meter en el avión y ya por fin volamos con un retraso total de 3 horas o así. A todo esto llego a Londres, me doy cuenta de que está lloviendo y yo en pantalones cortos y camiseta. Cojo el metro y amigos; cuando una cosa se jode se tiene que joder por completo. El tren se para cosa de 5 minutos en cada una de las 17 estaciones que hay desde Heathrow hasta el centro.

Por fin llego a casa de mi amigo y nada más tirar la maleta salimos a conocer los pubs que hay cerca de casa. Me enchuzo como los campeones entre otras cosas para olvidar el mal viaje y escribo lo que parece ser la mejor entrada de mi blog.

Al día siguiente me voy de compras porque yo a lo que iba era a beber y a comprar. Las piedras están ahí para siempre. Ya las veré más adelante en una futura vida sanchiguarra. Y me doy cuenta que mis años y años de estudio de inglés así como los diversos títulos no me han valido para nada. Los ingleses no me entienden y yo a ellos sólo si me hablan despacio y lo que es peor... Me doy cuenta de que Londres es muy caro, incluso el puto metro es un pastón del copón.

Siguiente día: El día de los atentados.

Siguiente día: "Security Alerts" en todas las estaciones y las líneas de metro más importantes cortadas. Se viven momentos tensos en mi cuando anuncian en el tren en el que voy que no va hasta donde tenía que ir a recoger a Al Bar y tu? porque había amenaza de bomba.

Hasta entonces lo único que he hecho ha sido ir en transporte público, ver la tele inglesa y beber en los pubs.

El Sábado por fin cambia mi existencia y con la llegada de Al Bar y la desocupación de Jójar ya por fin hacemos cosas divertidas. Vemos más de un monumento típico, conocemos el famoso pub All-Bar-One (se admiten risas por el cierto parecido con el nombre de uno de los protagonistas de la aventura) que por cierto es visita obligada amiguitos lectores y por lo noche vamos al Ministerio del Sonido a un concierto de Deep Dish.

El Ministry of Sound es una puta mierda. Hay pubs más grandes que eso. Hubo un momento que creí que fenecía cuando me quedé solo en una esquina en lo que llaman 'The Box' que es donde se supone que era el concierto. Imaginad amiguitos que nos fuímos sin ver a los del concierto. ¡Qué desilusión más grande! Parece ser que el Ministerio de la Chusta sólo tiene nombre y que sólo está lleno de extranjeros engañados como nosotros. No vayáis allí no merece la pena.

Menos mal que antes fuímos a un pub que se llama Witherspoon's, visita olbigada también cuando vayáis por allí al igual que Yates's. Hay muchos en toda Inglaterra de todos los nombres de los pubs que os he dicho así que podéis visitarlos fácilmente.

Y el Domingo, recibo una llamada y me tengo que volver corriendo el Lunes de madrugada por motivos familiares de salud que finalmente parece que han salido bien; no sin antes, rompérseme la maleta.

Así que amigos... La desdicha, Londres y yo... Todo uno.

PD: Queridos lectores, vayan descansando los ojos con el pedazo de entrada de Maykel Knyft sobre el sónar.

Mientras escribo estoy escuchando: The Chemical Brothers - Galvanize.

Llevo en London...

3 horas y ya estoy pedo. Ahora vas y lo cascas.

El autobús raro

Un indio, una trepacocos, a una le suena el móvil y se pone a hablar en francés, llega una mujer que era la versión femenina de Bartolo (Cruz y Raya TM) con una serie de verduras que parecían estar podridas, una con el pelo rubio y con mechas negras (al revés de todo el mundo) hablando por el móvil de cómo bañaba a su perro, se sube uno que lo único que hacía era mirar el móvil y decir: "Qué hija de puta, que hija de puta" mientras respiraba en Dolby Surround, otra sentada en el primer asiento que parecía que le estaba dando un ataque epiléptico y nadie hacía nada, una vieja que parecía yonki, jevi o las dos cosas, una que suele frecuentar el mismo autobús que yo a la misma hora y que no es que esté buena; es que está de toma pan y moja.

De repente el del móvil decide que se baja por la puerta de adelante mientras la de los ataques epiléticos sigue con lo suyo, llega uno de unos dos metros y peso 60 kgs con las orejas desabrochadas y unos dientes sucios del tamaño de unas teclas de piano con una gorra del siglo pasado que ponía "Eurocola", la tía buenorra se encuentra con una amiga y le empieza a contar algo, joder menudo genio se gasta la tía, el de la eurocola saluda a la de las mechas al revés...

Y yo mientras intentando no descojonarme porque la gente que parecía un poco más normal me miraba a mi pensando si estaba loco por la sonrisa que no podía ocultar y buscando primero la cámara oculta y luego la barra para pedirme un ron.

Gallardón cabrón, ya que no nos dejas hacer botellones en los parques pon barras en los autobuses de la EMT que los personajes que los frecuentan bien lo merecen.

PD: Maykel, Maykel, escribe la crónica del sónar.
PD2: Lo de la película ya lo habíamos pensado, pero lo tuvimos que desechar por falta de medios y de dinero para pagar licencias.

Mientras escribo esto estoy escuchando: La Banda Sonora del Profesor Popsnaggle (o como se escriba) en mi mente.

3 piedras

Subtítulo: El ataque de las comebolsas.

Parece ser que tengo más lectores de los que creía. Hay gente que cuando nos re-encontramos en la noche madrileña se me queja amargamente de que no escribo nada. Así que va por vosotros; no creáis que no me pasan cosas raras, que me siguen pasando; lo que pasa es que la resaca del día siguiente me impide recordar claramente lo que pasó la noche anterior. Estoy pensando en comprarme una grabadora de voz.

Una vez aclarado, os pondré en situación. Como en casi todos los años anteriores mis peripecias me llevan a la bonita ¿ciudad? de Tres Cantos. ¿Pueblo? famoso por su parque tecnológico que tiene mucho que envidiar al archiconocido Valle del Silicio, por su Industria y por sus gentes. Todos los años a finales de Junio se celebran sus bonitas fiestas junto al lago en la zona industrial. La afluencia de público es increíble, van grupos de cierto nombre y, aunque la media de edad ronda los 15 años siempre aparece algún personaje digno de mención como en este caso, nosotros.

Otro punto a favor de las fiestas es que conocemos a gente en las casetas donde venden la droga legal en forma de líquido que tanto nos gusta. ¡Eh! No penséis mal, que lo venden para financiar proyectos de índole social; no para lucrarse... (El descojone me impide seguir argumentando esto)

Puestos en situación comenzaré a relatar el desarrollo de la noche. Llegamos a Tres Cantos; para variar, nos perdemos un poco hasta llegar a la zona de la fiesta. Para no variar, aparcamos a un siglo de caminata. Llegamos a la fiesta. En menos de 15 minutos encontramos a alguien conocido. Tardamos un rato en comer, organizar el botellón y comenzar a beber. Hasta aquí como todos los años.

Una vez 'tuneados', comienzan los sucesos extraños... Nos dirigimos a la caseta donde hay contacto, bebemos más, aparece una mulata preguntando que si tenemos droga ilegal. Algún cabrón le dice que yo tengo, la mulata me interroga. Le contesto: "No, de esa no tengo; pero tengo de todas las demás" Ella dice: "Hombre es que llevo toda la semana a base de esa droga y por eso quería de la otra pero ahora que me lo has dicho quiero de la que me ofreces." Le digo: "Pues mira es que no te la puedo vender." Ella me pregunta: "¿Consumo propio?" Y yo le digo que sí. Ella dice: "No me lo creo pero vamos me podrías...". En ese momento se distrae un segundo y yo aprovecho la ocasión para huir mientras me descojono porque la he vacilado un poco.

No amigos, no. De momento no me dedico al mercado de la droga ni tampoco la tomo. Yo me quedo en la legal que ya tengo bastante vicio.

Nuestra aventura nos lleva ahora a la zona donde se oye más fuerte la música. Pasa un camión por en medio, el público jalea. Cuando por fin pasa descubro que en la parte de atrás del camión va uno subido a lo inmigrante ilegal. ¡Ahí va! Si es un cachorro de la deisi. Joer! Ya damos la nota hasta en Tres Cantos. Seguidamente hay una pelea de niños de esas de mucho empujar, muchos amigos parando y separando. Lo de siempre, me tiran un mini encima y me tengo que cagar en toda su familia.

Pasa la noche entre risas, recuerdos y conversaciones y de repente... ¡Pum! Amanece sin darnos cuenta... "¡Ostia! ¡Qué mal rollo! ¿Pero qué hora es?" "Las 7 y media" "Pero si solo quedamos 6 ó 7 de los 40 que éramos" "¡Joder! Si somos los 6 ó 7 de siempre" Y es que amiguitos, tenemos más vicio que una garrota.

Mientras escribo esto, estoy escuchando: Molotov - Puto.